Subir un poco de peso, sentir fatiga, tener moretones que no se van, no son síntomas de pre-diabetes por sí solos, pero cuando se dan en conjunto, sí podrían serlo.
Los sujetos con sobrepeso u obesidad tienen un riesgo mucho mayor de padecer diabetes que las personas que mantienen un peso normal. Además, la probabilidad de que una persona obesa no diabética desarrolle esta enfermedad en los siguientes cinco años se multiplica por cuarenta.